¿El nacimiento de un runner?

Día uno

El despertador sonó. Me levanté como un rayo. Parecía que dormí un montón de tiempo. Estaba ansioso. No entendía bien que hacía a las siete menos cuarto de la mañana despierto pero sabía lo que tenía que hacer.

Me cambié de una y salí sin pensar demasiado.

Ya había pensado el día anterior qué recorrido quería hacer, pero no estaba muy seguro de si iba a poder completarlo. Tampoco me había puesto a calcular cuánta distancia iba a caminar.

A la media hora de haber empezado a caminar, ya había llegado al punto al que quería llegar. Hice algunos ejercicios de brazos y emprendí la vuelta. Incluso en el viaje de vuelta, me tomé la licencia de trotar una cuadra.
Llegué a casa justo una hora después de haber salido. Eso me puso muy contento porque había logrado lo que me propuse, aunque no sabía muy bien qué significaba eso.
Al llegar a casa mi esposa estaba desayunando. Me senté con ella en la mesa mientras que me fijaba en la computadora cuanto había recorrido.
Para mi sorpresa (grata por cierto) fueron un poco más de 5 km en una hora.
Me bañé, desayuné, cambiamos a nuestras hijas con mi esposa. Y me las llevé al colegio.
No sabía cómo me iba a sentir ese día sólo sabía que en ese momento me dolían un poco las articulaciones. Igualmente decidí no tomar ningún analgésico para ver si podía soportarlo sin recurrir a ellos.
A medida que pasó el día, me fuí dando cuenta que me sentía cada vez mejor. El dolor iba desapareciendo y pese a las cosas que sucedian en el trabajo (y yo iba resolviendo) mi estado de humor era bastante bueno.
Recién a las 9 de la noche volví a casa. Mi estado de cansancio era sumamente bajo, casi que tenía cuerda para rato.

Esto me llevó a cambiar el plan de trabajo físico. Al día siguiente saldría nuevamente a caminar.

Día 2

La misma rutina del día anterior, pero esta vez me sentía más confiado porque ya sabía lo que pude… y no me dolía nada.

Esta vez me concentré más en acelerar el paso, aunque no lo logré todo el tiempo, de a ratos me distraía y para cuando me daba cuenta, caminaba despacio. Pero el ritmo promedio fue bueno porque llegué al punto más lejano de mi caminata un poco antes que el día anterior. Por lo que hice los ejercicios de brazos con más tiempo, pero sin dejar de moverme en ningún momento.

En el viaje de vuelta a casa, esta vez troté casi dos cuadras. Creo que ya tengo identificado el sector donde voy a ir incrementando el trote cada día. Espero poder sumar una cuadra cada vez que salga a caminar.

Llegué unos 5 minutos antes a casa. Y me pregunté si eso era bueno o malo. Después de todo, ¿lo que me hace bien es el tiempo que estoy en movimiento o la distancia recorrida? ¿la intensidad del recorrido influye?

Mientras me bañaba, me decidí a ponerme un objetivo mayor. Sin fijarme un tiempo para lograrlo, quiero que este proceso me lleve a poder anotarme en una competencia de 5 o 10 km en algún momento (y completarlo corriendo).

Lo más extraño de ese momento es mi estado de ánimo. Hacía chistes y me reía mucho de ellos. Mi esposa debió creer que había fumado algo raro.

El día laboral comenzó y yo seguía de excelente humor. Me tocó un día complicado, con cosas que normalmente me sacarían la sonrisa… pero no ese día. Pasé casi todo el día con ese estado de ánimo. Aunque esta vez me dolieron las articulaciones todo el tiempo.

Al volver a casa me hice un regalo. Fuí a una casa de deportes y me compré mi primer par de zapatillas de running (Olimpikus Nifty talle 41). El dolor de articulaciones me molestaba.

Y a sugerencia de una amiga, el siguiente día no saldría a andar. Como justo caía fin de semana me propuse no moverme demasiado para recuperarme de las articulaciones. Lo que me hizo recordar que todavía no me había hecho mi chequeo médico desde hacía años. Un objetivo de la semana siguiente sería ir al clínico para que me recete los estudios.

Día 3

Esto debería ser un lunes temprano, pero como recordé que el lunes no podría por otro compromiso, salí a andar el domingo por la tarde. Creo que estuvo muy buena la decisión porque estoy reafirmando que hago esto seriamente y que de verdad quiero estar bien.

Como sabía que el sol no me daría tiempo para el recorrido completo (y no quería volver de noche a casa), puse el cronómetro de mi celular en 15 minutos, para que cuando suene, sepa que llegué a la mitad del recorrido y empiece a volver.

Al saber que el tiempo sería la mitad de lo habitual me propuse hacerlo a mayor ritmo, aunque sabía que todavía me dolían un poco las pantorrillas del lado anterior. Esta vez quería caminar a paso enérgico, sin correr.

Hice eso y me sorprendió que estuve apenas a 2 cuadras del punto que creía inicialmente que llegaría. Con un dolor leve sobre mis pantorrillas, muy bien con mis articulaciones y sintiendo que mi ritmo cardíaco estaba apenas elevado. Podría haber corrido un poco, pero me contuve porque estuve leyendo sobre que lo ideal es encontrar mi zona aeróbica, es decir el límite donde mis músculos consumen la misma cantidad de oxígeno que mi respiración ingresa.

A la media hora de salir había vuelto a casa. Ese tiempo me había servido para transpirar, lo que me indicaba que había hecho un ejercicio acorde a lo que esperaba.

Al mirar el mapa, contabilicé que había caminado 3 km en media hora. Lo cual me alegró mucho.

El paso sería conseguir un turno para el médico dentro de la semana.

A la noche, mientras cenábamos, le conté a mi familia que me había puesto el objetivo de ponerme en condiciones para correr un 10K en algún momento. No sabía cuanto me llevaría llegar a ese nivel, pero a partir de ahora ese era mi objetivo.

Día 4

Día miércoles, me despierto como si nada y salgo a caminar. Hago el trayecto que me propuse casi sin pensarlo. Es muy extraño, hace algo más de una semana no hacía ningún ejercicio y hoy me resulta tan natural que ni me llama la atención.

Vuelvo a casa y como que ni me di cuenta de que había pasado una hora. Solo un poco de tensión en los músculos de mis pantorrillas y una leve transpiración en todo el cuerpo me recuerdan que algo pasó hoy.

Ducha tibia. Desayuno. Salir para ¿empezar? el día.

Al llegar la noche me doy cuenta que es el día que menos impacto muscular tuvo en mí la caminata. Aunque la hice en el mismo tiempo que los días anteriores.

¿Será que mi cuerpo se está acostumbrando al ejercicio?

Día 5

Viernes. El despertar es distinto. Se ha ido modificando. Yo suelo escuchar la alarma del teléfono y luego de apagarla es como si quisiera hacerme trampa y quedarme un ratito más. Ahora en el momento de escucharla se que quiero levantarme. Aunque (como en el caso de hoy) me haya dormido como a las 2 de la mañana.

Como el miércoles me resultó muy liviano hoy trato de estirar más los pasos. Me concentro en la respiración, trato de bajar más el aire, que llegue a la base de mis pulmones.

Los árboles están particularmente hermosos en esta época del año, está empezando la primavera y las hojas son muy verdes y algunos tienen flores que se caen y generan una alfombra de colores en el piso. Es increíble la cantidad de cosas nuevas que se ven cuando uno viaja a la velocidad de sus piernas.

Aunque hice pasos más largos, el tiempo que me llevó estar a la mitad del recorrido, es el mismo. No está nada mal, pero creí que sería menor. Aprovecho para hacer abdominales en una de las estaciones de ejercicios de la plaza donde pego la vuelta.

Al llegar a casa siento un poco más que de costumbre el esfuerzo realizado. Pero luego de la ducha tivia, me recompongo como para empezar la rutina diaria del viernes sin problemas.

Durante el día me doy cuenta de como está cambiando la manera en que tomo las cosas. Ya no siento esa euforia de los primeros días, mi cuerpo debe estar acostumbrándose a la endorfina. Pero en cambio me siento más fuerte emocionalmente.

Mi nivel de atención aumentó. Estoy notando como puedo procesar cosas que suceden a mi alrededor mientras que atiendo la rutina. Son percepciones que siempre tuve pero siento que ahora están más a flor de piel. No se trata de que crea que tengo superpoderes. Desde hace muchos años se que mi inteligencia interpersonal es alta y ahora estoy notando que se agudiza. Siento que mi cabeza está despejada.

Día 6

Lunes. Estoy de muy buen humor desde el momento en que me despierto. No me desperté en toda la noche pero en el momento en que sonaba la alarma, sabía que mi día había empezado.

Hoy mientras camino, me doy cuenta de que me están pasando muchas cosas buenas desde que camino. Alguien más místico diría que el universo me está dando lo que me merezco. Mi mente es demasiado científica para verlo así, pero creo que yo estoy más optimista y agudo en mis días, eso hace que aproveche las oportunidades que aparecen y disfrute los momentos que vivo.

Es increíble todo lo que cambia cuando cambiamos una pequeña cosa como empezar a hacer ejercicio. Hay como un efecto dominó que termina abarcando muchas otras cosas.

Día 7

Miércoles. Me estoy convenciendo cada día más que esto me está cambiando. Antes de comenzar, pensaba que me dolerían las piernas durante el día, que estaría haciendo un esfuerzo para poder subir escaleras o caminar en el colegio… nada de eso! Aunque siento un cierto cansancio en las piernas y algunas veces esa sensación leve de que está cerca el calambre en los gemelos, no es suficiente para hacerme bajar el ritmo del día.

Y por otro lado sucede que el cambio más importante está en mi mente. La hora que dura mi actividad, mi cabeza funciona mucho y bien. Organizo el día, reflexiono sobre las cosas que me pasan, suelo pensar en los que quiero, suelo pensar en documentos que tengo que escribir sobre distintos temas y cosas por el estilo.

Día 8

Viernes. La actividad de hoy fue en background, tenía cosas que me tenían la mente ocupada y me sirvió de descarga. No me di mucha cuenta de por donde iba o a que ritmo o el paisaje urbano. Solamente movía mis piernas para cubrir el circuito de siempre y luego de completarlo me sentía más en paz.

Cuando comencé a caminar suponía que viviría este día de una manera especial, pero no fue así. Solo fue un día más. Pero estoy definitivamente sintiendo que esto forma parte de mi vida. Que es algo que quiero continuar. Y que espero los resultados de los estudios médicos para comenzar a intensificar el ejercicio.

¿Habrá sido el comienzo de un runner?

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About elproferoman

Hacktivista, cooperativista, profesor de informática, emprendedor, creador compulsivo y optimista sin remedio.

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