Este fin de semana (30 y 31 de Octubre de 2009) se realizó la 5ª Jornada de Software Libre de Junin, donde fui invitado y asistí a dar mi conferencia “OpenOffice.org comunidad y soporte profesional… ningún versus“.
La verdad que fue una de las jornadas de software libre con mejor organización a la que me tocó asistir. Cubrieron los gastos de todos los invitados a disertar, generaron certificados para tanto disertantes como asistentes, hubo muy buena cantidad de personas (más de 100), el último día “todo el mundo” se llevó algún presente de los auspiciantes, realizaron streaming en vivo por internet de todas las charlas, también por la radio de la facultad, filmaron todas las charlas para subirlas en breve. Una joyita.
Pero esto no será (lamentable) lo que más recuerde de este fin de semana.
El sábado, a eso de las 16 hs, salí de Junin hacia Buenos Aires, tenía en mente asistir a un casamiento a las 22 hs y me sentía contento de tener tiempo de sobra para ir tranquilo, llegar a casa, dormir una siesta y luego prepararme para ir al casamiento.
El tiempo estaba con lluvias intermitentes, la ruta mojada… a veces más, a veces menos. Por lo que me propuse circular a baja velocidad, respetando a rajatabla los límites de los carteles.
Cuando llegué a Chacabuco, comencé a circular por sus múltiples curvas, por la rotonda de entrada al pueblo y cuando fuí a tomar la curva del kilómetro 202 (a la izquierda, para mi punto de vista), algo estuvo mal.
Ya casi saliendo de la curva veo que una camioneta negra que venía en sentido contrario, no copia la forma de la curva, sino que se me aproxima, como siguiendo derecho. Estaba lejos, pero no tanto como para pasar por delante mío, en mi cabeza recuerdo como mi propia voz diciendo “no, no, no, no…” y mi acción de reflejo fue llevar mi auto hacia el lado externo de la curva que casi se terminaba.
Recuerdo que también en ese “no, no no, no… “, había algo como “se va a dar cuenta y va a volantear para no pegarme”.
La realidad es que no volanteó nada, la camioneta siguió derecho, como cortando la curva hacia afuera. Y la realidad es que si no hubiese ido muy despacio, no se si podría haberme alejado algo más de un metro del impacto frontal.
Me pegó justo detrás de mi puerta, en la puerta trasera. Hundió la puerta de atrás más de 30 cm y arrancó completamente la rueda trasera izuierda, así como desplazó todo el puente trasero.
Luego del impacto, casi pareció suave lo que siguió. Mi auto comenzó a hacer trompos (no se cuantos). Y terminé de girar en el zanjón al costado de la ruta.



Más tarde, al hablar con el conductor de la Honda CRV negra, me dijo que tuvo la sensación que la camioneta hizo como un pequeño saltito al entrar en la curva y a partir de ahí ya la dirección no le respondió más… como si hiciera aquaplaning.
Supongo que esto debe haberle sucedido porque la velocidad de su vehículo era mucha para esas condiciones de la ruta. Seguramente más de 100 o 120 km/h.
Yo recuerdo no ir a más de 60 km/h por haber visto el cartel antes de entrar a la curva y por mi auto consigna de respetar las velocidades máximas.
En cualquier caso, se me suceden las preguntas: ¿si hubiese ido más rápido o más despacio, la camioneta se despistaba y yo no estaría ahí? ¿si hubiese estado un poco distraido no me hubiese desplazado lo suficiente para evitar el choque de frente? ¿por qué logré escapar ileso de algo así?
Hoy no tengo dudas que Dios no quiso que me muera en ese momento, tiene algún otro plan para mi y me dió un mensaje. Solo me resta entender por donde pasa ese mensaje. Y actuar en consecuencia.
Ahora me tengo que poner a trabajar con respecto al seguro y arreglo de mi auto, a reponerme de los dolores corporales que me quedaron y a abrazar a mi familia, que casi no puedo hacerlo más.


