Cuantas cosas distintas producen pequeños grandes cambios en nuestras vidas…
Ya hacían unos 3 años y pico que estaba trabajando en la firma XTech (muy conforme, por cierto) y quien sabe por que cosas, comencé a replantearme si eso era lo que quería realmente hacer mucho más tiempo.
Algo como lo que plantea Steve Jobs en su discurso a los egresados de la universidad de Stanford… Mirarme al espejo cada día y decirme: “Si este fuera tu último día de vida ¿querrías hacer lo que hoy vas a hacer?”
Si bien la respuesta no era un NO definitivo, yo sabía que tampoco había un Sí estruendoso.
XTech me requería cada día más en el área comercial y yo sabía que eso le quitaría tiempo/energía al área de capacitación. Algo me decía que las cosas no me gustarían en algún tiempo, pero todavía no me convencía de ello.
Cosa que tampoco es muy extraña, si tengo en cuenta que soy padre y esposo, que la hipoteca llega implacablemente cada mes, como la cuota del auto, las cuotas de colegios y un larguísimo “etc”. El aseguramiento de mis ingresos es un tema importantísimo.
En los últimos 4 o 6 meses de 2008, observé con atención a muchos de los amigos que me rodean y están relacionados con el software libre y la educación. Le presté atención a Javier Castrillo, que es una inspiración constante en la fuerza que se requiere para el día a día. Le presté atención a María Eugenia Nuñez, que me enseñó la sencillez del “esto no me va a ganar”, cuando hay que apretar los dientes y seguir hacia lo que queremos. A la Lic. Iris Fernandez, que me muestra algo fantástico que es el camino del conocimiento en la educación, en sus procesos y en su bajada a la tierra.
Y a muchos más, con los que seguramente cometo la injusticia de no nombrar.
Todos ellos, en mayor o menor grado, han logrado alinear sus objetivos profesionales, de auto realización y económicos… según los parámetros de cada uno. Esto me hizo replantear mi pensamiento conservador.
Si ellos pudieron… ¿por qué yo no?
Esta simple pregunta dio lugar a un montón de ideas que venía guardando en mi propia mente (descubrí que es posible esconderse cosas dentro de la mente… ya escribiré algún día de eso).
Que creo que la educación en software libre está a punto de subirse a la lona… si tiene un golpe de suerte.
Que creo que yo puedo pensar mejores formas de hacer eso y de encontrar quienes me ayuden en el cometido.
Que creo que las empresas de software libre locales están muy desamparadas a la hora de transferir conocimientos a los usuarios y eso les hace perder muchos proyectos.
Que creo que yo también puedo ayudar a mejorar eso.
Que me molesta cuando aparecen escuelas que quieren migrar e incluso tienen dinero para pagar migraciones profesionales, pero solo se les ofrece migración de equipos.
Que yo conozco eso y puedo complementar ese proceso para aumentar sustancialmente la posibilidad de éxito.
Disculpe lector/a si esto le parece pedante de mi parte. No es la idea. Solo se trata de una seguidilla de pensamientos que vinieron a mi mente y preferí no adornarlos con un manto de modestia que los volviera más aceptables… aunque falsos.
Lo que fue pasando después, fue un encadenamiento de hechos interesantes que solo necesitaron de algunas charlas con personas que podían estar interesadas en estas cuestiones.
Apareció un primer contrato que me permitiría tener un mínimo respaldo económico tranquilizante. Unos cursos de administración Linux para dictar en distintos lugares. La idea de aplicar conceptos conocidos por mí de educación a distancia en un campus virtual propio. Etc.
También apareció algo con lo que muchos tenemos que lidiar al efectuar estos cambios de timón en nuestras vidas. ¡Cómo se lo planteo a mi jefe!
Me preocupaba mucho esto porque realmente no quería molestarlo o perjudicar a la empresa con mi cambio. Me molestaba sobremanera la idea de perderlo como persona si esto le caía mal. El siempre confió en mí profesionalmente y no quería defraudarlo.
Enfrenté la situación y un día lo hablé con la mayor soltura que pude. Le conté lo que quería hacer, que quería tener mi propia empresa, que solo quería dedicarme a los procesos de gestión del conocimiento relacionado con el software libre.
Para mi agrado y alivio, no solo que lo tomó bien, sino que también se enganchó en la idea, ofreciéndome seguir trabajando con la empresa, aunque como contratista o partner.
Las cosas avanzan muy bien desde que comencé… parecería que pasó más tiempo, pero recién estoy trabajando en Piensa Libre desde hace un par de semanas. Ya tengo contratos firmados, proyectos pendientes, gente interesada en que trabaje junto a ellos y gente interesada en sumarse al grupo de trabajo de mi propia empresa. Un sitio que va tomando forma cada día y empieza a tener utilidad.
Estoy muy feliz por como resultan las cosas. Estoy muy ansioso por llevar a la concresión muchas de las ideas que tengo. Estoy con muchas ganas de que esto sirva para que el software libre, sea cada día una realidad más grande y mejor para todos.


