Desde hace tiempo (no recuerdo cuanto, pero son años), yo recomiendo enfáticamente no utilizar este tipo de programas. La razón principal es que se trata de algo así como “un parche de plomo”.
Imaginate la rueda del auto pinchada, la desarmás y le ponés un parche, pero de plomo.
Vas a notar que al inflarla recuperó la capacidad de retener el aire, pero no te estarás dando cuenta (de entrada) que la solución te trajo más problemas que alegrías.
Posiblemente lo primero que notes será que la rueda está desbalanceada por el sobrepeso en un punto. Luego verás que cada vez que pasa el parche por el punto de contacto con el piso el auto pega un pequeño salto. Pasadas unas cuadras tendrás el parche que se rompe por fatiga (algo que les pasa mucho a los metales) y tu rueda vuelve a desinflarse.
En ese punto, la desarmás toda otra vez y le volvés a poner otro parche de plomo… que repetirá el ciclo por unas cuadras más.
No parece lógico este esquema, pero es lo que hacemos con los programas tipo “reinicie y restaure”.
Por otro lado, al limitar aquellas cosas que el alumno puede hacer en el laboratorio estamos produciendo un daño mucho mayor (en la buena fe de creer que hacemos algo bueno). Estaremos limitando la capacidad creativa del chico.
Esto no es una cosa menor y no es raro que en la escuela parezca algo bueno. Después de todo, el error, la prueba, la investigación; no son bien recibidas historicamente en las escuelas.
Luego nos asombramos de que cuando les pedimos participación en la clase, todo se vuelva silencio… es obvio que esto suceda, porque cuando alguien se aventura, se le castiga el error.
Si un chico borra un archivo del sistema y este equipo no puede volver a arrancar. Es un chico que tiene inquietudes y está aprendiendo, no debería ser castigado. Tal vez estamos frente a un futuro hacker (en el sentido real de la palabra, no el deformado por los medios y asemejado a delincuente). Incluso podríamos incentivarlo a reportar el error de seguridad del sistema que permitió esta acción. Si el software es libre, claro está. Porque si no es software libre, posiblemente la empresa productora del mismo hasta intente demandarnos por instigar a acciones delictivias… cuac!
A ese chico deberíamos invitarlo a que nos ayude a restaurar la máquina para que aprenda todavía más al respecto. Y también que tome conciencia que su travesura nos cuesta tiempo a nosotros.
En vez de usar estos programas “reinicie y restaure”, suelo recomendar que se usen programas de clonado por lotes. En especial me encanta Clonezilla server, que hasta viene en un live CD llamado DRBL y puede usarse desde cualquier máquina y restaurar una o todas las máquinas de la sala en no más de 15 minutos (comprobado) para salas con dual boot (XP y GNU/Linux).
No es tan rápido como reiniciar y restaurar, pero es mucho más eficiente en términos didácticos.
Solo debemos preguntarnos si priorizamos nuestra comodidad o lo que los chicos aprenden.


