Archivos de la categoría ‘Experiencias’

h1

Basta de usar Deep Freeze en el aula!

Lunes, 23 Noviembre, 2009

Desde hace tiempo (no recuerdo cuanto, pero son años), yo recomiendo enfáticamente no utilizar este tipo de programas. La razón principal es que se trata de algo así como “un parche de plomo”.

Imaginate la rueda del auto pinchada, la desarmás y le ponés un parche, pero de plomo.

Vas a notar que al inflarla recuperó la capacidad de retener el aire, pero no te estarás dando cuenta (de entrada) que la solución te trajo más problemas que alegrías.

Posiblemente lo primero que notes será que la rueda está desbalanceada por el sobrepeso en un punto. Luego verás que cada vez que pasa el parche por el punto de contacto con el piso el auto pega un pequeño salto. Pasadas unas cuadras tendrás el parche que se rompe por fatiga (algo que les pasa mucho a los metales) y tu rueda vuelve a desinflarse.

En ese punto, la desarmás toda otra vez y le volvés a poner otro parche de plomo… que repetirá el ciclo por unas cuadras más.

No parece lógico este esquema, pero es lo que hacemos con los programas tipo “reinicie y restaure”.

Por otro lado, al limitar aquellas cosas que el alumno puede hacer en el laboratorio estamos produciendo un daño mucho mayor (en la buena fe de creer que hacemos algo bueno). Estaremos limitando la capacidad creativa del chico.

Esto no es una cosa menor y no es raro que en la escuela parezca algo bueno. Después de todo, el error, la prueba, la investigación; no son bien recibidas historicamente en las escuelas.

Luego nos asombramos de que cuando les pedimos participación en la clase, todo se vuelva silencio… es obvio que esto suceda, porque cuando alguien se aventura, se le castiga el error.

Si un chico borra un archivo del sistema y este equipo no puede volver a arrancar. Es un chico que tiene inquietudes y está aprendiendo, no debería ser castigado. Tal vez estamos frente a un futuro hacker (en el sentido real de la palabra, no el deformado por los medios y asemejado a delincuente). Incluso podríamos incentivarlo a reportar el error de seguridad del sistema que permitió esta acción. Si el software es libre, claro está. Porque si no es software libre, posiblemente la empresa productora del mismo hasta intente demandarnos por instigar a acciones delictivias… cuac!
A ese chico deberíamos invitarlo a que nos ayude a restaurar la máquina para que aprenda todavía más al respecto. Y también que tome conciencia que su travesura nos cuesta tiempo a nosotros.

En vez de usar estos programas “reinicie y restaure”, suelo recomendar que se usen programas de clonado por lotes. En especial me encanta Clonezilla server, que hasta viene en un live CD llamado DRBL y puede usarse desde cualquier máquina y restaurar una o todas las máquinas de la sala en no más de 15 minutos (comprobado) para salas con dual boot (XP y GNU/Linux).

No es tan rápido como reiniciar y restaurar, pero es mucho más eficiente en términos didácticos.

Solo debemos preguntarnos si priorizamos nuestra comodidad o lo que los chicos aprenden.

h1

Adiós al Polo 98

Viernes, 13 Noviembre, 2009

Recién vino el inspector del seguro y me confirmó que mi auto está para pasarlo por “destrucción total”.

Por un lado me alegra. Porque significa que me pagan todo el valor del auto y yo salgo a comprar otro. Es mucho más rápido que esperar que me arreglen este.

Pero por otro lado no puedo dejar de pensar que es el mismo auto que nos llevo con mi familia de vacaciones más de una vez, que me sirvió para moverme cómodamente durante más de un año y que se bancó el palo que me podría haber matado.

“El CLX512 es a Román, lo que Cabral a San Martin”… :P

h1

El día que volví a nacer

Lunes, 2 Noviembre, 2009

Este fin de semana (30 y 31 de Octubre de 2009) se realizó la 5ª Jornada de Software Libre de Junin, donde fui invitado y asistí a dar mi conferencia “OpenOffice.org comunidad y soporte profesional… ningún versus“.

La verdad que fue una de las jornadas de software libre con mejor organización a la que me tocó asistir. Cubrieron los gastos de todos los invitados a disertar, generaron certificados para tanto disertantes como asistentes, hubo muy buena cantidad de personas (más de 100), el último día “todo el mundo” se llevó algún presente de los auspiciantes, realizaron streaming en vivo por internet de todas las charlas, también por la radio de la facultad, filmaron todas las charlas para subirlas en breve. Una joyita.

Pero esto no será (lamentable) lo que más recuerde de este fin de semana.

El sábado, a eso de las 16 hs, salí de Junin hacia Buenos Aires, tenía en mente asistir a un casamiento a las 22 hs y me sentía contento de tener tiempo de sobra para ir tranquilo, llegar a casa, dormir una siesta y luego prepararme para ir al casamiento.

El tiempo estaba con lluvias intermitentes, la ruta mojada… a veces más, a veces menos. Por lo que me propuse circular a baja velocidad, respetando a rajatabla los límites de los carteles.

Cuando llegué a Chacabuco, comencé a circular por sus múltiples curvas, por la rotonda de entrada al pueblo y cuando fuí a tomar la curva del kilómetro 202 (a la izquierda, para mi punto de vista), algo estuvo mal.

Ya casi saliendo de la curva veo que una camioneta negra que venía en sentido contrario, no copia la forma de la curva, sino que se me aproxima, como siguiendo derecho. Estaba lejos, pero no tanto como para pasar por delante mío, en mi cabeza recuerdo como mi propia voz diciendo “no, no, no, no…” y mi acción de reflejo fue llevar mi auto hacia el lado externo de la curva que casi se terminaba.

Recuerdo que también en ese “no, no no, no… “, había algo como “se va a dar cuenta y va a volantear para no pegarme”.

La realidad es que no volanteó nada, la camioneta siguió derecho, como cortando la curva hacia afuera. Y la realidad es que si no hubiese ido muy despacio, no se si podría haberme alejado algo más de un metro del impacto frontal.

Me pegó justo detrás de mi puerta, en la puerta trasera. Hundió la puerta de atrás más de 30 cm y arrancó completamente la rueda trasera izuierda, así como desplazó todo el puente trasero.

Luego del impacto, casi pareció suave lo que siguió. Mi auto comenzó a hacer trompos (no se cuantos). Y terminé de girar en el zanjón al costado de la ruta.

general

impacto

IMG00092

Más tarde, al hablar con el conductor de la Honda CRV negra, me dijo que tuvo la sensación que la camioneta hizo como un pequeño saltito al entrar en la curva y a partir de ahí ya la dirección no le respondió más… como si hiciera aquaplaning.

Supongo que esto debe haberle sucedido porque la velocidad de su vehículo era mucha para esas condiciones de la ruta. Seguramente más de 100 o 120 km/h.

Yo recuerdo no ir a más de 60 km/h por haber visto el cartel antes de entrar a la curva y por mi auto consigna de respetar las velocidades máximas.

En cualquier caso, se me suceden las preguntas: ¿si hubiese ido más rápido o más despacio, la camioneta se despistaba y yo no estaría ahí? ¿si hubiese estado un poco distraido no me hubiese desplazado lo suficiente para evitar el choque de frente? ¿por qué logré escapar ileso de algo así?

Hoy no tengo dudas que Dios no quiso que me muera en ese momento, tiene algún otro plan para mi y me dió un mensaje. Solo me resta entender por donde pasa ese mensaje. Y actuar en consecuencia.

Ahora me tengo que poner a trabajar con respecto al seguro y arreglo de mi auto, a reponerme de los dolores corporales que me quedaron y a abrazar a mi familia, que casi no puedo hacerlo más.